lunes, junio 16, 2008

El Ensayo de la Muerte

Se llama a la muerte a la finalización de un plazo en el desplazamiento de la vida, mas solo se busca que el término de la vida prevalezca sobre el concepto “muerte”. Solo se busca la unión entre la razón y el pensamiento, partiendo del sentido poético. El saber si ¿acaso la vida es un regalo? Antes de navegar en los mares de incertidumbres deberíamos saber, el proceso de la muerte, donde se da paso al abandono del ser.

Hay un pasaje entre la vida y la muerte, donde el cuerpo no viene siendo más que un pedazo entre el espacio y el laberinto del mundo, al que se busca someter ante la ley del existir, y al proceso de la vida como esencia fundamental. Mi visón va mas allá del simple concepto de la esencia, una energía mortal, de la armonía en el que mundo congela en su mirada, una existencia profunda y misteriosa, que se desarrolla entre razones arrastrando y provocando el miedo, y la muerte como una motivación a la vida.

En el transcurso del camino todo se muestra afanoso a la perfección y rebelde a la mediocridad, convirtiéndose así la muerte inevitable, extinguiendo la pasión por el vivir. Rompiendo los hilos de la existencia, despojando el aire de almas que se abrazan a aquella seductora y silenciosa diosa celestial, llevándonos así donde el silencio se respira por el abismó de la plenitud. Al finalizar la noche, bajo la luna se halla el opio de la triste traición. Todo se ahoga entre el miedo, y la ansiedad.

La muerte es quizás una terapia, donde el mundo ya cansado de asumir, se sume en el desconsuelo de la lucha contra la capacidad del mismo desaliento, sacudiendo por encima el uso de tanta fuerza de la cual no se dispone. Tan solo se tiembla de quien pretende imponer sus reglas, conllevando a un gran sufrimiento de manera centrada. Sin alma solo una forma cómoda, convencerse para alcanzar la cima de una manera placentera.

El mundo que se ofrece, esta diseñado para tomar una actitud, no un tanto liberal, sin ataduras, probablemente se sigue la naturaleza, imponiendo un orden cósmico que todo lo rige, o la final tan solo un desorden donde el regir es lo que menos prevalece.
Quien suele protagonizar este inmenso caos, es quien se siente libre de regir la idea en el espacio infinito. La parca verde se observa en el profundo anhelo, que se despierta entre los recuerdos del mundo, el mundo que se hace difícil, hacia el traspaso de un espacio a otro, pero el terreno es frágil, donde se plantan los sueños.

Hay quien talvez espera el aplauso, ese regocijo, para que se abra el espacio infinito. Tan solo en la espera la parca se viste entre penas, se alimenta de sueños, y espera al final deshacer las alegrías, dejando el luto para no olvidar la miseria, mas solo el corazón lleno de asombro, ríe del dolor para que el alma sea más grande. Solo ella silenciosa que goza con el erotismo, marcando hasta nuestra última molécula, desatando la libertad interior, que fortalece esa misma soledad, esa locura que solo consuela el alma. Deshaciendo los sentimientos, hacia la mística individual que arde en llamas a la hora mas silenciosa de la noche…. La muerte ríe en sus horas de dicha se pierde entre el odio y las ansias, las cavidades del infierno sin nunca dejar de vagar, susurrando una calida melodía entre la nada, entre el vació de todos, un designio sin marca ni señal.

Los mortales temen por su presencia, duermen resignados mirando de ves en cuando a la nada, sin ver lo que hay detrás, lo que cargan en su frente una condena profunda entre la raíz de la tierra y quizás entre un rayo de luz puesto por la luna radiante.

Todo ausente hasta donde se traza el momento que pretende hacer justicia, sin saber la sentencia al espíritu cuyo remordimiento es mayor que su fortaleza, el hombre tras la muerte despertará en lo profundo de si mismo.



Lunatica