miércoles, junio 03, 2009

EL HAMBRE


Así lo hemos llamado,
el hambre.
Desde esa fatídica noche
no cesa, ni queda satisfecha,
roe mi razón, mina mi piedad,
consume mi alma.
Sentimiento que desquicia,
despertando el animal que
habita en mi y que siempre
está al acecho.
Es un hambre eterna,
porque sempiterna es
mi existencia.
Una vida condenada a la
oscuridad y la elegía.
No pedí ser lo que soy.
隆Nunca!
Ni en mís atrevidas quimeras
solicite ser lo que hoy carcome
mi esencia
Lenta, pero crónicamente,
devora inmisericórdemente
mi alma.
Ahora, cada noche, cuando mi
ser despierta dentro de esta
prisión sempiterna.
El hambre esta ahí.
Hambre, que enloquece
Hambre, que destruye mi alma
Hambre, que trepa como una
bestia por mi garganta
Hambre, que enerva mis sentidos
al estar cerca de los que antes fueron
mis congéneres.
Hambre; s铆, hambre de ti que
aún respiras.
Hambre de sangre, un hambre eterna,
como interminable es mi nueva existencia,
en un mundo de cr煤or y oscuridad