viernes, julio 01, 2011

Y ENTONCES MORI ...

Y entonces morí... y llegué al Purgatorio.

Miles de cuerpos que ya no lo son.
Seres deambulando penosamente buscando una salida inexistente.

Ni siquiera saben que están muertos.

Cavidades vacías que ya no pueden
ver pero sueñan que lo hacen.

Cráneos huecos,
porque el cerebro desapareció tiempo atrás.

Miembros torcidos o inexistentes,
regalo de los demonios que cuidan el lugar.

Avanzan penosamente como mulas tadas al molino.
En cada vuelta desaparece un poco más.

Girones de alma en cada grito, en cada aullido.
Animales en un eterno matadero.
Que jamás parará.

Cuidado ahí, que viene Cerbero.



Sabine