sábado, septiembre 29, 2012

Nunca me gustaron...

Nunca me gustaron las historias románticas pero  podrán pasar infinidad de cosas buenas y malas el hecho es que las rosas del jardín por sobre todo seguirán floreciendo lo único malo es que se marchiten sin ninguna razón…
Tus días son mis noches, mis noches son  el siniestro sollozo de los segundos en el tiempo que se va sosegado en pequeñas notas de una canción desafinada por las gotas de lluvia. en esta habitación fúnebre los muros teñidos por las lágrimas evaporadas de las que han pasado por aquí erizan la piel, no encuentro mi reflejo en el espejo, no puedo sentir el sol acariciando mi cabello.  Amante compañera aquí estamos varios siglos después y sigo encontrando en cada centímetro  de tu piel  algo diferente con nuestros cuerpos intoxicados por la lujuria de nada sirve ahora el merlot derramado en tus caderas.
Vagabundeo en mi cama entre el cachondeo de tus besos y las ganas de dejarte ir quererte así es mi vicio; Nuestros cuerpos están encendidos deja que el fuego se detenga cuando tenga que detenerse mientras tanto seguiré vagando con mis dedos en tu cuerpo  abriéndome paso por tu vestido, dibujando por el puro placer de hacerte estremecer  caminos que llevan al mismo lugar húmedo. Mi boca baja por tu espalda  sabes que me gusta jugar en la delicada piel de tus piernas  y enciendes la pasión con tus manos en mi espalda y tus besos mojados he invasores en mi boca, ya es una imagen cotidiana en este intimo rincón quien diría que esta  erótica amistad es tan intensa que disipa cada instante que estas lejos de mí. En una sociedad decadente y ególatra de seres humanos desechables somos Siluetas cortejando la inmensidad del firmamento, luceros alardeando sensualidad  en planetas extraños, Sentimientos adormilados por la serpiente de la indecisión, quimeras salpicadas de ternura. Puedes pedirme que sea el eterno abrigo de tu cuerpo o el siempre sereno frió de tus labios…
Sentado en un viejo sofá espero la noche detestables vientos de urbanidad invaden este viejo bar por las grietas del techo entran  delgadas líneas de sol  las letras de una rola revolotean en mi cabeza. No estoy muerto simplemente estoy durmiendo, si miras mi a sosiego si notas que tengo sueño… En los suspiros del funeral de mis ideas tus lindos ojos son las flores, mis pensamientos las oraciones los recuerdos el cementerio de mis pasiones.
Se respira aires de sensualidad en la atmósfera que sofocante se muestra implorante produciendo ansiedad letal. En la plazoleta del pequeño poblado camina una joven pareja; buscando intimidad desgarran la delicada cortina de terciopelo negro con la que noche cubre mis pasos. Al dar vuelta en la esquina sus pasos derrumban el silencio, los puedo acompañar ¿quién eres tú? Dijo ella un tono gris ensombreció esos ojos verdes  ¡no existen las princesas! aun así su sangre en mis colmillos relataban sinceridad. Ahora lo sabes soy el que siembra soledad en los corazones  Y cosecha resequedad opaca en los pensamientos. No siempre te puede ir bien….

Manuel Escobar