jueves, marzo 04, 2010

Corazon sin alma


No puedo ver bien... las imágenes vienen y van... el dolor es tan intenso... lo se... lo veo... no pude llegar antes, no pude llegar antes...

Corro por el pasillo como nunca lo había hecho antes, a pesar de mi cojera, atravieso el umbral del antiguo hospital con la misma camilla. Ella esta inconsciente, se desmayo la primera vez que intente reanimarla, lo conseguí pero cayó fulminada de la impresión... Llego a la mesa de operaciones... no cesa el parpadeo de las luces, ¡este maldito circuito eléctrico! Al menos he conseguido mantenerla viva por medio de esa bomba hidráulica.
Despierta, sobresaltada, con violencia agarra la mesa de operaciones, la he atado de pies y brazos con cinturones a la camilla. Su dolor se agudiza, me mira, intenta coger mi mano... no puedo, mis manos están ocupadas sosteniendo su corazón, su nuevo corazón, ella lo ve, vuelve a desmayarse... es mejor así.
Son increíbles los entresijos de la mente. Como es capaz de perder tanto en tan poco tiempo... recuerdos, olores, colores, el habla, la escritura, el raciocinio, el pensamiento, la palabra, la reflexión... es capaz de convertirnos en verdaderos dependientes, zombis incontrolados y torpes, y una vez que logramos asimilar todo, llegan las dudas, la rabia, la incompetencia, llorar sin saber muy bien por que, espantados al entender que nos somos dueños de nuestros actos, que necesitamos la ayuda de otro para llevar a cabo las acciones más mundanas y humanas... tan solo la rutina... la rutina y la constancia lograra que un pie se yerga ante el otro y así camine hacia un destino marcado donde solo ella sabe, ese es el destino de cualquier ser... lo curioso es, que solo el que ha pasado por la pérdida es capaz de trazar su destino y cambiarlo si lo desea, todos los demás podemos caminar sobre esta tierra creyendo conocer que paso es el siguiente, convencidos que debe ser así y que así será, sin saber en realidad, que el destino no es más que un reflejo de nuestros sueños y fantasías. Inconscientes de esto, seguimos creyendo que controlamos nuestras vidas, y nada más lejos, hoy te levantas sabiendo que iras a trabajar y que después volverás a casa para comer y después quedaras con tus amigos para tomar algo juntos, pero ocurre que esa mañana el trafico está muy saturado, y cuando vas a regresar a casa te topas con un loco que circula contra dirección y determina que tu eres su parada... a Brenda le paso algo parecido... pero el tiempo le ha ensañado que no se puede marcar un plan sin que surjan contratiempos. A partir de ahora, la vida no va a pasar ante ella, si no que cogerá las riendas y las someterá a su voluntad.



Sara Bernartt