martes, octubre 26, 2010


El dolor de ser desierto
la certeza de no ser nadie
la inicua noche, sin luna
los días sin luz.

Evitar todo, aun lo inmediato
con más razón evitar lo lejano
los roces, los desatinos
los disvarios

Es mejor, olvidar
¡la sálida del cobarde!
yo me quedo
cincelando minas
con un clavo

Es mejor pelear
¡la escojencia de este loco!
vos ¿te vas?
corriendo, aprisa
sin motivo

Lo que vale, no es un día
¡aunque el sol esta!
¡mejor soñar, mejor reir!
pero, el Sol, pero el Sol
esta...no es de cartón es de verdad

Arribo

Poso, frente mio

desnudo, no,

no lo reconocí.

Grito, en mis oídos

sosegado, no

no le entendí.

Palpito, dentro mio

taquicardio, no

no lo sentí.

Rió, en mi espejo

alegre, feliz,

más no

no le entendí.

Invadió, mi ser

violentó todo, dentro mio

lo sentí

¡Sonreí!

¡Grité!

¡me invadió!

y ya no se va…me voy, me voy con él.

(mi camino, es tan extraño, soy gente ¿se dice?...”gente” ¿seré?,¡ No lo sé!...pero ahora me ha invadido, algo que no pertenece a este mundo, ¿quién me acompaña, lo sentís vos también?, trasmuta todo, lo presenta nuevo, hermoso, real, concreto, realizable e utópico al mismo tiempo, como las alas de Ícaro….lo sentí, sonreí, grité, me invadió y lloré y sigo llorando, cada noche…que lindo ser lo que soy, que duro, ser tan humano, tan, tan, tan, humano…o tan, tan, tan, marciano, o tan, tan tan, Diego)