sábado, febrero 07, 2015

Me delimité todo este tiempo...


Me delimité todo este tiempo,
creer que había un alma en el orco,
un alma sellada fuera -no dentro-,
desapareció en lo profundo,
se largo del cruel yermo.

Me encontré a salvo,
mis cadenas se rompieron,
por fin me liberé del miedo,
escapé de la desesperación
de un mundo inmundo.

No puede ser esta sensación,
Quien no conoce el dolor
no ha visto la armonía de la vida,
fue un caoz inmenso de terror,
angustia y asolación.

Un mundo sin la esencia
de un miedo atroz,
de una plaga presencia
de cenzates profundo
de su perfecta iglesia.

Fue tan cruel con mi ser,
obsesionado de beber mi oscuridad,
de absorber mi dolor
y alimentarse de mi ansia
mis labios de serenidad.

Encerrado y unos ojos,
mirando a través de gueco
de aquella puerta vieja,
en aquel oscuro averno,
techado con la tierra húmeda.

Fui debil, pero era justo,
querías mi parte fuerte,
querías mi lado siniestro,
no planeaba verte,
si no deseaba matarte.

El agujero ya no era oscuro,
penetrado por la luz,
salí pero ya era tarde,
tu te fuiste sin pagar,
y destruiste lo que más quise.

No te lo perdoné,
fue logico, morirte,
ya no estabas para cumplir
ese proposito de hacerme
miserable y aterrado.

Moriste, pero no fue sierto,
es un peligro para mi,
me entregaría a esa oscuridad,
haría el amor en su lapida,
para fundirme con su amabilidad.

Podría ser también un animal,
solo contigo, porque cierto,
eres el odio de mi vida,
eres el ser más despreciable,
e infeliz que conocí.

Solo te ví, ya no eras
la misma calumnia,
encontraste otro camino,
pero aún así estoy listo,
porque fue un deseo perdido.

Aquella sensatez del miedo,
lo olvidé y superé,
solo te vi de nuevo, y mi odio renació,
ya te borré en mi mente,
no quiero barrarte con mi antaño.


G.et.H Omar Adonahí Glz. Ruiz